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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Seamos sinceros: los ochenta molaban. A mí, cada vez menos, pero sí, era hortera y divertida, salieron grupos realmente tremendos, pero había perdido el espíritu de confrontación que el Rock siempre tuvo; no hablo de desafiar el orden establecido e intentar cambiarlo, en absoluto; lo abordo desde esta óptica: directamente no habían ideales. No faltará quienes digan que se debió a la aparición de la MTV. Qué quieren que les diga: echarle la culpa de idiocia de una generación a un canal de música máxime, cuando en teoría, estábamos en una Europa desarrollada, es una incuria grave. Sin embargo, entre las propuestas etílicas y salvajes de Estados Unidos -el Hard, Glam, Sleazy-, así como la escena Thrash de la Bay Area o el advenimiento del sonido Madchester en Inglaterra, cuyo objetivo era poner a los súbditos de Su Majestad y Margaret Thatcher a bailar, pues poco espacio, salvo la gestación paulatina de la segunda ola de bandas de Punk, el Hardcore Punk para la denuncia y protesta. Sin embargo, allí estaban los irlandeses. En cierta medida, eran una rara avis, su música, lejos de predicar un mundo de excesos y concupiscente, pretendía sacar a la luz una faceta mística, filantrópica y crítica que pretendía, en cierto modo, bucear en las profundidades de nuestra conciencia. Como si de unos apóstoles modernos se tratase, U2 revirtió la concepción que siempre se había tenido del Rock, haciéndolo como una ceremonia eucarística donde miles de fieles escuchaban y metabolizaban las prédicas de un Bono que derrochaba carisma y estilo. Su voz, honesta, salida de un corazón limpio que supo drenar a tiempo los profundos traumas personales y la inestabilidad política de una Irlanda cada vez más enconada y dividida en cuestiones políticas y religiosas, se convirtió no sólo en la voz de un grupo, sino en una sinfonía generacional que unía a todos los hombres de los cinco continentes. La década de los ochenta fue perfecta para ellos; sin ser unos grandes instrumentistas en el plano técnico, demostraban en sus composiciones que con cuatro acordes se podía llegar a alcanzar el mensaje: despertar una conciencia adormecida de un Occidente que poco ha aprendido de los totalitarismos, guerras mundiales y de su historia de hace más de tres mil años.




 Suscitaron la admiración de todo el mundo. Parecía que había músicos que no se creían su papel, sino que predicaban con el ejemplo: su militancia activa, así como el giro de tuerca que estaban dándole a la música, llamó la atención de grandes como Dylan, Young, Springsteen, los Stones o B.B King. Detractores militantes de la cultura contemporánea, de la queja y la desidia, Bono, The Edge, Larry Mullen y Adam Clayton fueron, en su momento, cuatro de las voces en las que aún resonaban los ecos de una Europa que aspiraba a mejorar. Sin embargo, hubo un hecho que cambió drásticamente su música y sus vidas: Rattle and Hum. Este compacto, que cerraba la década de los ochenta, sucesor del espectacular The Joshua Tree, suponía el gran y único acercamiento de los irlandeses al Blues. No eran unos músicos, precisamente, formados en ese estilo, pero las ganas y el tesón que le pusieron consiguió disipar los malos vientos que empezaban a soplar en forma de críticas negativas que despedazaron el disco. El tiempo, lo ha valorado como merece. Sin embargo, es a partir de ahí cuando empieza el gran complejo de U2: la megalomanía. Conscientes de que tenían que entrar de forma espectacular en los noventa, llegó Achtung Baby: demoledor, contundente, sensacional en su planteamiento, nudo y desenlace; Bono se crea tres alter ego que encandilaron a las masas: comenzaron los conciertos con llamadas en directo a la Casa Blanca, El Vaticano, la contratación de un corresponsal que informase en directo de los acontecimientos en los Balcanes, y con él el enorme poder hipnótico de su vocalista. Había dejado de lado el idealismo para abrazarse y abandonarse a los brazos de un mesianismo que, tarde o temprano, le pasaría factura. Las alabanzas no cesaban, la gira, a día de hoy, ha sido alabada como una de las mejores de la historia. El gran acierto de invitar, encima a un Salman Rushdie que pasaba por un tramo delicado de su vida tras las soflamas incendiarias del islamismo radical tras la publicación de Los Versos Satánicos, fue celebrado como un acto de compromiso enorme. Bono se sabía, en ese momento, el músico más poderoso de la Tierra, y Mick Jagger lo definió así en el concierto que dio en Wembley: Bono es un poeta, filósofo, y una noche en uno de sus conciertos, creí haberlo visto caminar sobre el agua. Springsteen añadiría esto:  Es uno de los pocos músicos que proyectan su fe y sus ideales hacia el mundo real, de una manera fial a las implicaciones iniciales del rock de libertad, de conexión, de posibilidad de construir algo mejor. Salía en todas partes: su ascenso era imparable



 Pop, lanzado en 1997, en pleno auge de la música electrónica y el Brit revival de los sesenta de Beatles y Kinks, reflejaba, en cierta medida, cómo se estaban empezando a quemar y saturar ellos mismos. No faltaron los buenos propósitos, evidentemente: el activismo en contra de Pinochet, quien sería nombrado como senador en 1998 en pleno concierto en Santiago de Chile; el recital en Sarajevo que se prometió cuando pisó los Balcanes por primera vez hablaban en su favor, pero las canciones, pese a contener momentos interesantes, fue un compacto que no se entendió. Habíamos pasado de la arrogancia y el magnetismo de The Fly, así como sus prédicas sobre los retos de Occidente, a uno más condescendiente, complaciente consigo mismo, con su entorno, con esa mirada de niño travieso, consciente de que, aun haciendo trastadas, llamaría la atención. Y ése es el problema de U2: complacencia. Complacencia con el mundo, con ellos mismos, la música y el entorno que les rodea. Cuán pobres de espíritu somos, que no sabemos tener esa mirada aviesa y de chacal que tiene Bono; esos delirios de grandeza, ese espíritu juvenil y renovador. Qué pesadumbre la nuestra, que no nos creemos ya sus palabras. Esa pérdida paulatina de crédito aún se frenaba por singles tan demoledores como Beautiful Day, Walk On, Stuck In The Moment, Vertigo, City of Blinding Lights, In A Little While, Sometimes You Can´t Make It On Your Own , Original of the Species, Window In The Skies y los espectaculares conciertos donde aún brillaban. Pero la fórmula ya estaba más que agotada, y las costuras de los irlandeses estaban al descubierto. Demasiado, quizá.




La carrera de la banda en el siglo XXI fue fructífera: borrachera de discos vendidos, canciones como números uno, políticos y líderes religiosos encantados de hablar con ellos, la ONU absorta antes las palabras del conspicuo vocalista, pero ya no tenían alma y lucidez Y si All Leave Behind y How To Desmantle an Atomic Bomb eran discos correctos y, por momentos, bastante buenos, llegó lo que todos sabíamos: la consumación de la caída. No Line on the Horizon no se sostenía por ningún sitio; era rematadamente malo y predecible; pero, claro, otra vez los conciertos, una vez más eran espectaculares; y el que suscribe esta reseña tuvo, por fin, encontrarse con una de las bandas de su vida y derramar lágrimas de emoción. Sin embargo, el tiempo lo vuelve a uno más frío y analítico y piensa que en esta vida no hay nada intocable. No voy a derrochar palabras de fan ofendido, en absoluto; todo este circo era ya algo anunciado; y su contrato multimillonario de exclusividad con Apple, no confirma sino la mentira y la burbuja en la que la propia banda vive. Su estrategia de marketing, aparte de dictatorial -¿desde cuándo un grupo tiene la potestad de inmiscuirse en un acto supremo de libertad del individuo como la posibilidad de escuchar un producto o no? ¿Qué es eso de que la afamada marca de teconología impondrá una especie de sanción o 'gravamen' de un euro a todo aquel que borre de Itunes el álbum?-, revela la falta de gusto y la absurda actitud filantrópica que mal y poco se aviene con su líder: un hombre al que, como es lógico y normal, todo el mundo tiene calado. A nadie debería pasarle por alto el agujero patrimonial de sus fundaciones, evasor de impuestos -todavía hay gente que piensa que ayudar a los demás sale gratis y que no se hace, en cierta medida, para conseguir exenciones y ventajas fiscales- y lo peor de todo: la creencia de que el tiempo juega a su favor cuando la realidad es otra: cada vez conectan menos con los jóvenes. Bono y The Edge, contumaces a la hora de pontificar sobre qué está bien y mal, así como la poca profundidad de sus parlamentos, con ese lenguaje tremendamente espiritual que ya cae en lo ridículo, no casa con el ideario de una generación que, como bien dice ese dicho en latín, rex non verba. Exactamente, queremos hechos y no palabras. Y en U2, pocas actuaciones hay.



Songs of Innocence responde al perenne deseo de los irlandeses de querer siempre figurar en todas partes. Es imposible que un álbum musical salga bien cuando, precisamente, tu cabeza está en todo menos en las composiciones; es difícil hacer canciones que pretendan ser honestas cuando hace tiempo dejaste de ser un músico para ser el propietario de una firma comercial. No escribiría lo de firma comercial -las bandas son empresas, y como empresas que son, quieren ganar dinero, y es lógico- si no hablasen de una visión utópica de un mundo mejor, pero, claro, cuando uno hace acopio de su compromiso con el mundo, las miradas son cada vez más animosas, y ellos deberían saber mejor que nunca que cuando uno es martillo, debería golpear, y cuando se es yunque, aguantar. Encima de todo han arrastrado en su vesania a Daniel Lanois, la mano derecha de Brian Eno en la grabación de Joshua Tree y Achtung Baby, quien ha dicho que, precisamente, este álbum contenía elementos de su magna obra editada en 1991. Nada más lejos de la realidad, este compacto no se parece, siquiera, al denostado Pop; es más bien una concatenación de errores que comienzan desde su planteamiento hasta la propia música. La banda ha citado el Krautrock, a Kraftwerk y demás como influencias de un plástico que, menos esos estilos, alberga demasiado relleno y letras profundamente insustanciales. El punto fuerte de los dublineses, que siempre había sido el perfecto dualismo y equilibrio entre denuncia social y letras profundas, ahondan, demasiado en las temáticas de la infancia de Bono y la incesante búsqueda del equilibrio cuando se pierde la figura de una madre de una forma un tanto anárquica y con una visión que ya habían explotado, brillantemente en I Will Follow, Bad y muchas más. La composición dedicada a un Joey Ramone que murió mientras escuchaba la bella y candorosa In A Little While en The Miracle (of Joey Ramone) poco  y mal homenajea a una de las figuras más relevantes y carismáticas del siglo XX; cortes como Volcano, Iris (Hold me Close) o Raised By Wolves pretenden sin éxito, ser émulas de un pasado glorioso que, a día de hoy, les supera como banda y colectivo social. Sin ánimo de entrar de forma pormenorizada en un análisis detallado sobre qué tema es el mejor o el peor, quizá el que el vocalista le dedica a su cónyuge -Song For Someone-, sea el más destacable: al menos servirá para que muchas chochidesnatadas graben con el móvil cuando la toquen en directo.y el cantante repita el numerito de sacar a una chica -generalmente guapa, por supuesto; no va a sacar a la gorda-, abrazarla y hacerle ver que, en la inmensidad del horizonte, quizás en una galaxia tan lejana como la inspiración de su banda, se encuentra el Nirvana.




¿Qué argumentos a favor tiene el grupo hoy día? Siendo objetivos, realmente pocos por no decir ninguno. Quizás el directo ayude a que muchas canciones funcionen, pero como sucedió con su anterior álbum, no serán muchos quienes pidan muchas composiciones nuevas. Seguirán dando conciertos espectaculares, cobrando los cien euros de rigor de los que, evidentemente, el Tercer Mundo sólo verá uno, siendo generosos, pero, a día de hoy, U2 es una banda muerta en vida, que no tiene nada que decir, henchida de ego, de autocomplacencia y cuyo líder recuerda cada vez más a ese Felipe II altivo y grave que mandó invadir Inglaterra; tampoco os extrañe que si este compacto sale mal, salga su cabeza visible diciendo que él no mandó a sus naves a luchar contra los elementos, ya que hacemos referencia al rey hispano. Como decía antes, y ya para terminar, es muy difícil hacer un muy buen álbum cuando quieres ser la novia en la boda, el muerto en el funeral, el bebé en el bautizo y estar en misa y repicando porque lo que sí está claro, es que el conjunto irlandés ha estado pendiente de todo menos de la música. Lárgate ya, Bono, llévate a The Edge consigo, deja a Larry Mullen y a Adam Clayton en paz, que envejezcan con dignidad, recordando esos momentos en los que la vida y la música eran una aventura, cuando teníais el valor de cantar Sunday Bloody Sunday en el Live Aid de 1985 con la cara de circunstancias del Príncipe Carlos y su esposa Diana de Gales y no en convertiros en unos sátrapas arrogantes apoltronados y apesebrados. Y, dicho sea de paso, llevaos con vosotros a todos vuestros amigos que ya escriben que esto es un muy buen disco y que somos unos ignorantes por no saber apreciar esto. No vais a salvar al mundo; bastante con que un día os salvéis vosotros y os molestéis, primero, en hacer autocrítica, segundo, en saber qué queréis hacer con vuestra vida y priorizar, y, tercero, en cómo hacer una muy buena canción, que lleváis diez años tan secos como el cerebro de cualquier tertuliano de los que salen en Telecinco. Seguiré escuchando vuestros discos y me quedaré con el recuerdo de la banda que fue -y no me voy a remontar a los noventa u ochenta, sino a 2004-, pero no con la que es, y lo peor de todo: que será. Porque esto, amigos, es difícil que mejore. Y sí: esto lo ha escrito un fanático de U2 que los defendió cada vez que pudo.

29 comentarios:

  1. jaja me hiciste reír con el título pero yo valoro eso, que alguien aunque sea fan sea crítico, sino uno es un cerrado que ve bien lo que está mal y nada más... la mayoría de las críticas son muy malas, así que de última estás de acuerdo con la mayoría aunque eso no signifiqué mucho tampoco...

    los odié siempre que pude, ahora festejo su ingravidez ja... salu2...

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  2. Lo de cobrar por borrar el album buena broma (Ese periodico virtual que loquillo jeje) eso si, si lo pusieran en activo seria un negocio redondo, porque mira que yo no pedi que me llenen el Itunes de basura, para eso estoy yo, sabre que meterle jaja! Buena reseña naps!

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  3. Los 80 tuvieron sus logros, como Volver al futuro, cine de terror como Evil dead, cuya escena en el bosque fue hecha menos osada en la remake. Y U2, con su energía. El problema de ese grupo no fue la melogamanía, opino que eso fue una de sus características. Tanto como que sabían hacer música, hacerlo con inspiración, rock. Luego fueron innovadadores. Aportaron temas para bandas de sonido, y hicieron un interesante video con Lara Corft. Hasta aparecieron en Los Simpsons, burlandose de si mismo.
    Pero en algún momento perdieron la sustancia. Como si hubieran ofendido a las musas, recibiendo como castigo el retiro de la inspiración. Ideología tienen, especialmente Bono, pero se olvidaron de hacer música. Es un poco meláncolico pensar en eso. No conozco lo nuevo.
    Me gusta el numerito de sacar a una chica del público, yo también haría lo de sacar a la más atractiva.

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  4. Ni algo tan horroroso como este disco es capaz de ensuciar su pasado. La semana pasada estuve escuchando en el coche The Joshua Tree y me sonó a gloria. Pero si que sorprende que hayan podido sacar un disco tan flácido e insípido como este. Me intriga mucho la historia que tuvieron Rick Rubin, no conozco mucho la historia pero por lo visto estuvieron trabajando juntos un tiempo no hace muchos años y U2 decidieron cancelar el proyecto. Seguramente les parecería que lo que iban a conseguir con Rubin era hacer un disco con pelotas, algo que no será una prioridad en la mente del endiosado Bono.
    Buena lectura, saludos.

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  5. Nunca me hicieron mucho tilín los U2. No tengo ningún disco de ellos pero las canciones que he escuchado de ellos tampoco me parecen la repanocha... De todas formas, no haré leña de las ramas del árbol que algunos se están empeñando en cortar.

    ¡Abrazos!

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  6. Muy interesante tu post, con bastantes coincidencias. Para mí siempre ha sido un grupo sobrevalorado, uno de tantos, pero no entiendo que haya un sector importante de detractores tan extremos contra ellos. A nivel musical me gustaban y me gustan algunos álbumes de los 80 (War, The unforgettable fire y The Joshua Tree) y pare Vd. de contar aparte de algunos temas sueltos bastante interesantes, eso sí, en aquellos años habían decenas de discos que les superaban y que no tuvieron ni la mitad de éxito. Cosas que pasan. Un abrazo.

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  7. Buena reflexion la que has echo. de U2 me gustan muchos temas sueltos..y algun disco entero. pero no tengo ni ninguno de ellos. Nunca me han impactado,,,,Pero desde luego tuvieron sus buenos momentos. Lo que hacen hoy dia....no me dice nada.
    un saludo.

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  8. Pues amigo... estos tipos, y lo he dicho ya alguna vez, desde aquel All that you can't leave behind del año 2000 y ya han pasado 14 años, se arrastran sin remedio, y van haciendo discos de pacotilla. Me da pena, porque es una banda que tiene excelentes discos en los 80 y su obra maestra Achtung baby en 1991, a partir de ahí... Zooropa y Pop son discos experimentales pero con buenos temas.
    Pero lo de éste último disco... aguanté una escucha... intentan como hacer un pop que no haga daño, y ligero... pero sin alma... por favor pero si sois capaces de algo mejor, no hagáis estas cacas y retiraros.

    Abrazos.

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  9. Creo que han querido hacer un nuevo intento a lo Pop o Zooropa pero se han confundido de grupo a plagiar , esta vez han optado por MAROON 5 pero les ha salido con el culo la copia, ya no sólo porque el grupo copiado es malo sino porqué además no saben copiar bien

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  10. Quizás el problema no esté tanto en la banda, sino en los que esperan una y otra vez, disco tras disco, que vuelvan a sacar un Joshua o un Achtung (seguramente, hasta ellos mismos lo esperan). Pero eso, estimado Alex, no va a pasar jamás. Pero no porque sean U2, sino porque eso no lo ha hecho nunca nadie. Los grupos, como todo en esa santa vida, tienen sus estapas de crecimiento, punto álgido y decaimiento. Evidentemente, U2, aunque sus ventas y sus conciertos los sigan manteniendo como uno de los grupos más enormes de la historia, están en esa etapa final. Pero es que sus miembros ya no tienen 20 años, tienen más de 50. Llegados a este punto, podríamos compararlos con sus coetáneos para ver como ha envejecido cada uno y donde ha llegado cada uno: Simple Minds?, Depeche?, Duran Duran?, Talking Heads?, a ver de los que vinieron depues... Pearl Jam?, Radiohead?, Oasis?... Todos buenos grupos, pero que hace mucho que vieron pasar sus mejores momentos.
    Ahora podemos mirar y ver que hace cada grupo para mantener su status, por ejemplo los Rolling, que llevan 35 años grabando el mismo disco o Coldplay, que ya ni siquiera graban algo que se pueda llamar disco...

    Que U2 intenta mantener la cabeza siempre en punta de lanza, independientemente del mayor o menor acierto conque lo consigan, ahí está. Pero repito, en que mucho de su fracaso, está asentado en las expectativas, que sobre todo los "fans de toda la vida" siguen teniendo depositadas sobre ellos...

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  11. He leído críticas fantásticas de este último trabajo, alabanzas, la defensa de la eterna creatividad frente a la calificación del dinosaurio, sin embargo en una primera audición (y con una ya me vale) no me ofrecen nada, ni nuevo ni viejo, y no puedo estar más de acuerdo contigo. R.I.P.

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  12. Me gustaban algunas de sus canciones de los ochenta,pero nunca tuve demasiado feeling con esta banda,no me preguntes por qué...soy así de rarita.
    Desde el principio no me creí el postureo altruísta de Bono,no sé,siempre me transmitió una especie de falsedad.
    Parece que detrás de sus cacareados proyectos humanitarios se han revelado agujeros más que importantes.
    Hay que reconocerle algunos logros a nivel filantrópico,pero que quedan embarrados por todo el pastel que se descubrió después.

    Lo que he escuchado del último disco me ha parecido un aburrimiento,lo digo desde el punto de vista de aficionada a todo tipo de música,no como experta en la materia...que no lo soy.

    Besos

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  13. De joven fui un gran seguidor, tengo todos sus vinilos desde Boy hasta R&H, el Achtung en cassette. Si he de serte sincero ahora mismo me englobo más entre sus detractores, hasta el punto que me cuesta escuchar sus éxitos pretéritos, cualquier cosa que me recuerde a Bono me produce úlceras. Eso sí, en los 80 hubo mucho y muy bueno aunque no en primera linea y conocida, con los años me he percatado de que fue una gran década, ahora mismo metería a REM y/o Pixies por delante sin dudar, por ejemplo. Gran artículo, muy valiente desde tu punto de vista de fan de toda la vida, como dice el amigo Hector, ahora son iU2, este disco ni lo he escuchado lo más mínimo, espero no tener que hacerlo. gran artículo, siempre se disfruta leyendo por aquí. Saludos

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  14. De seis párrafos que contiene la reseña, en 5 te dedicas a contextualizar y hablar de la historia de U2 o en lo que la banda se ha convertido. Y solo en uno (y a medias) hablas de las canciones propiamente tal.

    Creo que U2 es una banda de la que se habla con el estómago y esta reseña me parece que no es la excepción. Lamentablemente los mismos U2 han creado este clima, donde la música pasa a un segundo plano y lo relevante es lo que te provoca la banda. Y es que hablando de Songs of Innocence, me parece un álbum más que digno, inmensamente superior en arreglos y composiciones a un All that you can't leave behind o How to dismantle an atomic bomb, pero tal parece que por estos tiempos se percibe más cool el criticar a U2 que evaluar su música objetivamente.

    Buena reseña! Este blog me encanta, pero creo que acá se ha comentado con el estómago y eso en cualquier reseña creo que es fatal.

    Saludos!
    Esteban
    http://politomusica.blogspot.com

    PD: Me cuesta creer que alguien que se diga fan de U2 encuentre "rematadamente malo" al No Line on the Horizon. Que puede ser, que en cosa de gustos todo puede ser... pero en serio cuesta entenderlo.

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    1. Gran comentario. Estoy contigo. Este último disco, para mi, es lo mejor desde el año 2000, como disco (conjunto de canciones). En cualquier caso, de cualquier disco de U2, incluso de los que la crítica califica de rematadamente malos, se pueden sacar 3 o 4 canciones muy muy buenas, cosa que tras casi 40 años de carrera, prácticamente nadie puede decir.

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    2. Soy de los que se apuntan al carro de las alabanzas. Para mi gusto, "Song For Someone", "Irish" y "Sleep Like A Baby" son lo mejor que han parido en 20 años. Ojo...20 años!!! El resto del álbum tiene sus altibajos, pero creo que me parece un trabajo sólido y digno. Otra cosa es que todo el mundo espere un nuevo "Achtung Baby" o un "Joshua Tree". Eso no lo hace ninguna banda.

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  15. Hola!!

    Ya es hora de ir dejando mi huella por aquí, te leía en silencio peeeeero nunca es tarde para arrancar a hablar... :)

    Lo primero de todo darte mi enhorabuena, cada post es una verdadera obra de arte... y el blog entero me encanta, así que mi aplauso...

    Y sobre U2 que decir, pienso que los grupos como todo tienen su momento, su época de gloria y luego su mantenimiento en el recuerdo y en los ipods de la gente... Grupos que tienen suerte y tras años y años de carrera aún sacan a la luz canciones que erizan la piel con las primeras notas.. Para mi U2 es un grupo más que sigue adelante pase lo que pase y eso es de admirar...
    Aunque nunca serán para mi un grupo eterno, mis eternos son otros...

    Muchos besinos!!

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  16. No estoy muy de acuerdo con tu apreciación de los 80, casi se podría aplicar a los 70 donde el glam si que tuvo su auge. Los 80 son la germinación del movimiento punk, su eclosión y si la cosa luego degeneró en un tono trascendente y místico, lo mismo ocurrió en lo 70 con los excesos del rock progresivo, los excesos no el rock progresivo en sí que tiene momentos formidables.
    U2 viene siendo un producto de esa manía del rock de mirarse el ombligo y creerse excesivamente importante. Es curioso, al final U2 -tan artificiosos y tan de marketing- no son más que una continuación de Queen en el punto en que Fredy Mercury lo dejó. Sonará exagerado, pero hay más parecidos de los que podríamos llegar a pensar.
    Saludos

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    1. Son cosas distintas, el rock progresivo derivo en muchos casos en onanismo, pero los ochenta fue la eclosión del tecno-pop, la música sintécia bailable, el llamar la atención más que nadie, y un sin fin de cosas, el punk fue un suspiro de marketing, en los ochenta, 'técnicamente estaba muerto', sí salieron bandas mu buenas y tal, pero como mensaje desapareció. Y respecto al glam no creo que en las calles estuviera el glam muy presente, era un concepto más artístico y musical que social.

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  17. En los ochenta molaban.
    Treinta años después dan bastante pena.

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  18. Nunca me maravillaron, aunque varios de sus álbumes reposen hoy en día en mis estanerias, a dónde llegaron por pura curiosidad más que por admiración. La promoción de este álbum es mastodóntica, televisión en prime time, radio, etc.. lo que le da un aroma a producto puramente industrial. Si además su contenidoes como cuentas, mejor olvidarlo...

    Un abrazo.

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  19. te soy sincero, porque los vivi..los 80 eran horrorosos. Ver a gente maravillosa como Southside Johnny o Rick Springfield amarrarse a los teclados de gitano y cabra, las baterías sintetizadas, los arreglos asquerosos y facilones, las versiones extendidas como un buñuelo de viento..¡¡¡aaaayyyy por dios que no existe!!!
    Habia cosas buenas, desde luego, The Alarm o Big Country, Aztec Camera The Jam o Style Council o el Glam Sleaze de finales de década..?Pero estos mataos de U2? Siempre han siddo unos pretenciosos pagados de si mismos y unos putos ombliguistas que vieron negocio y tontos a los que timar..
    Y el puto Bono...es la antítesis de lo que yo considero un músico, incluso un ser humano..los de muchachada nui clavaron la parodia enviandolo aa chocar contra un asteroide en plan armaggedon junto a Carlinhos Brown..
    El epitafio que representa este disco no es peor, imagino, que todos los anteriores. Yo, desde luegp no voy a perder el tiempo oyendolo, vi un anuncio del disco en la tele con imagenes de los Ramones y no se si Patty Smith, en plan homenaje o que se yo y ya tuve bastante..
    Por mi que les den..
    Un abrazo tron

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  20. Quitando sus primeros discos, siempre me han parecido un pastel. The Chameleons, Echo and the Bunnymen, The Sound y otros grupos ochenteros les da mil vueltas al maese Bono y compañia. Bodrio U2

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  21. Menudo meneo le has dado. Yo no soy muchos de U. Lo que más me gusta de ellos es "Auchtung baby" y, llamame hortera "Pop", y lo último que me gustó de ellos fue "All that you can leave behind". Después de eso escuche "How to dismantle..." y me pareció una castaña del copón y decidí que ya tenía bastante de ellos. Es indudable que son un buen grupo, pero probablemente ya han dado todo lo que tenían que dar. Y la maniobra esa de regalar su album a quien no lo pide, pues la verdad es que no deja de dar un poco que pensar, y si lo miras con detenimiento, parece casi una estrategia del Gran Hermano de Orwell. Probablemente buscaban algo audaz (además de mucha promoción) y lo que han logrado ha sido casi una maniobra cercana al fascismo...
    Pero bueno, el que sigan o no nunca me va a quitar el sueño.
    Saludos

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  22. Amén hermano!, cuánta razón.
    Y viva el Madchester por cierto.

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  23. He vuelto a revisar las opiniones de la gente acá y bueno, no han hecho más que corroborar lo que pienso. Casi todos hablan de U2, del disco sin siquiera haberlo oído. Algunos incluso afirman que "nunca lo van a oír" siquiera. Odian a Bono, lo reconocen incluso pero no hablan de música.

    Es decir, lo que podemos sacar como conclusión de todo esto es que: 1 - Songs of Innocence es un gran disco, lo dicen quienes lo han escuchado sin prejuicios. 2 - Bono es uno de los personajes más odiados de la escena actual y aquello le ha jugado muy en contra a la fama de la banda.

    Eso. Saludos.

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    1. Yo admito no haber escuchado entero el disco último, pero lo que he escuchado me ha gustado bastante, no a lo Joshua o el Achtung, pero si bastante mejor de lo que los había escuchado anteriormente.
      Y como personaje de marketing y hombre de negocios y visionario, Thom York se lo come con patatas, la jugada de Bit Torrent pinta bastantee bien en cuanto a réditos, no se sabe oficialmente cuanto pero se parte de una estimación de 20 millones de descargas gratuitas, y a poco que paguen los cinco o seis pavos del disco, creo que es pasta.

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  24. ¿Es usted quien me temo...? Estaré observándole...

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  25. Eres muy bueno, tío. Te seguiré de cerca :)

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