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domingo, 18 de mayo de 2014

 El nivel baja en todo, señores: películas, series -para mí ha bajado, pese a que me queráis encasquetar todas esas mierdas que veis-,  encine y música es asombroso, y me he dado cuenta cuando escribía este post, sobre todo en este país. Cuando observo esta España ruinosa que hemos edificado entre todos, me arrepiento de no haber sido inglés, pero, ojo, maticemos, sólo por la música, por lo demás, no; es el país más hipócrita y repugnante de Europa. De ellos sólo me quedo con la música. Y con Genesis, que no es sólo música, sino arte en sí. Ahora, decidme una cosa: ¿había algo más sensacional, vasto, complejo, retorcido y ampuloso que Genesis a principios de los setenta? Lo dudo mucho. Pink Floyd, por aquel entonces era muy buena banda; pero la época de los discos míticos y las giras descomunales tanto por talento como por recursos escénicos, tendría que esperar hasta la llegada de The Dark Side of the Moon. ¡Ojo! Con esto no quiera decir que lo anterior no fuese genial, pero fue a través de ese disco con el que trazaron una línea divisoria respecto a sus congéneres para situarse en un plano más arrogante y excesivo.


Normalmente, el uso de mi retórica deudora de los senadores romanos, la suelo usar cuando hablo de Genesis con alguien. Es más, siempre le hago la misma pregunta: ¿eres de Gabriel o Phil Collins? Y si me responden que de Phil Collins, respondo lo mismo: no tienes criterio musical y gusto alguno. Es broma, chicos, respeto a la gente, pero que un fan de Genesis me diga que prefiere la etapa de Collins a la de Peter Gabriel, se me hace muy raro, porque claro, estamos hablando de un tío que con dieciocho años era un fenómeno. ¿Habéis escuchado From Genesis To Revolution? Ninguno de los integrantes de la banda llegaba a los veinte años. Eso, para mí, es una proeza. Cuando hablamos de revolucionarios en el mundo del rock y de su representación escénica, solemos mencionar a Alice Cooper -¡ídolo! o David Bowie -¡Genio! o, ya con la década de los noventa avanzando, a Manson, un grande, también. ¿Qué pasa con Peter Gabriel? ¿Nadie va a hablar de cuando salía vestido de emperador romano en sus conciertos? ¿Con alas de murciélago y pigmentos en su traje que le hacían parecer una prostituta de los bajos fondos en vez de una estrella de rock? ¿En serio alguien piensa que el Bowie de Ziggy Stardust era algo innovador al cien por cien? Sí, hombre, en cuanto a música y concepto sí lo era, pero a nivel escénico, claro que se inspiró en Peter Gabriel. Hablemos de él y su banda a principios de los setenta cuando eran, ¿cómo decirlo? Una buena banda, pero cuando Phil Collins llegó, y con el descomunal talento de Tony Banks, Mike Rutherford y Hackett, aquello era ya una formación para hacer historia. De todos los discos que sacaron antes de que Peter Gabriel se largara para iniciarse en solitario, junto con esa asombrosa ópera que fue Lamb Lies Down On Broadway -precedida por trabajazos como Nursery Crime o England by the Pound-, a Foxtrot le guardo un cariño especial por ser el primero que escuché. Es soberbio, de principio a finl, y no sólo por las canciones, que eran, desde luego, impresionantes, sino por hacer de su directo algo impresionante; si compañeros suyos como Pink Floyd, King Crimson o Yes apostaban sólo por la complejidad musical, ellos metieron la directa y fusionaron lo que sus coetáneos hacían con un estilo teatral tan ampuloso y excéntrico que aúnsigue emocionando.



Claro, y es que encima Gabriel tuvo ayuda en Phil Collins al componer muchos temas; y de Collins se podrá decir muchas cosas de su carrera en solitario o el cariz estilístico de la banda en los ochenta -me recuerdan en ese aspecto a Queen: una banda más de singles que de discos-, pero que aparte de ser un muy bien batería y percusionista, era un excelente compositor cuando combinaba sus fuerzas junto con las del cantante Metiéndonos en Foxtrot, la banda estaba precedida por Trespass: otro grandioso disco con una portada genial. El artwork, realizado por Paul Whitehead, usaba un silogismo bastante claro. Jugando con los conceptos, Foxtrot o bien podía simbolizar un baile popular de comienzos del siglo XX. De todos modos, también se le dio la interpretación de considerar Foxtrot como la caza de la zorra -nada relacionado con las mujeres, tranquilas- por parte de un miembro de la nobleza. El hielo flotando en el agua sería como una especie de simbología que vendría a representar cómo es el alma flotando sobre el cuerpo humano que se escapa de sus perseguidores. La zorra -el animal- sería como una especie de muestra de la pasión más violenta y desbocada pero que, usando disfraces, logra conformarse una identidad distinta.y así escaparse de un mundo que la atosiga y que no sabe cómo encarar.


Casualmente, el ciclista de la portada no es otro que el propio Peter Gabriel. Cuenta la leyenda, que la idea de éste ra salir totalmente desnudo; pero el productor le dijo, básicamente que, una cosa bien distinta era experimentar, y otra bien distinta, llamar la atención de esa forma. Craso error del productor: su leyenda, aparte de por sus mastodónticas composiciones, era también por su puesta en escena. Cuando se fue de Genesis, el manager de la banda suspiró aliviado; pensaba que con Collins al frente, serían capaz de superar las cotas de popularidad existentes, mientras que le auguraba a Peter una carrera en solitario errática. Los mejores profetas se encuentran en la música, sin duda, a tenor de la carrera de Peter, su música y, sobre todo, sus ventas y su reciente inclusión en el Salón de la Fama. Las sesiones fueron convulsas: Gabriel estaba todo el rato bebiendo vino en compañía de travestis y en galerías de arte; Phil Collins haciendo el palurdo, que se le daba bien,  Rutherford y Banks mentándole la madre a Gabriel todo el rato, al igual que Hackett. Lo que me llama la atención del combo de Surrey es que no tenían un método tan súmamente disciplinado para trabajar como sí lo tenían Yes, Camel o King Crimson. A veces parecían, tanto por actitud y por personalidad, una banda de hard rock de los ochenta que una banda de empollones de rock progresivo. Los británicos, como casi toda banda de este estilo, son difíciles de escuchar. La instrumentación, profusa en detalles y melodías intrincadas jugaba con unas letras que oscilaban entre el surrealismo y la épica: los mundos que inventaban creo que no los podrían haber hecho Pratchett, Asimov, o Lovecraft ni aun queriéndolo. Los choques entre Phil y Peter fueron constantes; Collins quería que la banda ensayara de ocho de la mañana a dos de la tarde: Gabriel le dijo que seis horas de estudio él no se las iba a tirar; a partir de ahí, él podía hacer lo que quisiera.. Tal cual. Evidentemente, la balanza se decantó hacia Banks y Rhuterford, que aunque parecían convidados de piedra, dijeron que o esas tonterías se acababan o se la largaban del grupo, así que, con dos egos que aumentaban cada vez más y más, cada presentación en vivo y cada composición, era un pulso entre ambos. ¿Con quién vais vosotros? ¿Con el pesado de In The Air Tonight o con el que salía vestido de emperador romano o hacía temazos y pedazos de videoclips como Sledgehammer riéndose de su antiguo compañero? Yo lo tengo bien claro.


La canción con la que inician el disco, Watcher Of The Skies, ya de por sí me parece una obra maestra. La intro, con esos teclados amenazantes propios de una película como la de Nosferatu, ambientan a la perfección para lo que está por venir.. La atmósfera es sensacional. Cierra los ojos, déjate llevar y piensa en todos esos sueños que piensas que puedes hacer realidad. En el mundo del teclado, siempre hablamos de Wakeman, Wright, Lord o Don Airey, pero Banks también podía ser colosal. Entre una base rítmica en la que el bajo predomina, Peter, con su flema habitual remarca el ritmo modulando el compás de su voz, como esa especie de música cíclica que se repite del inicio tras la intro ambiental. Phil, en su línea, rápido con las baquetas, cambiando incesamente los ritmos para ajustarse a la velocidad con la que tocan sus compañeros algunos pasajes, regalando también exquisitos mundos melódicos. ¿Sabéis? Siempre se suele hablar de que las bandas, como mejor funcionan es cuando tienen estabilidad; y es así, parcialmente. Eso, las bandas buenas o muy buenas quizá lo pueden lograr, pero los genios, como mejor trabajan es en tensión. Le pasó a Bowie con Ziggy, a los Stones cuando tenían a media polícia de Europa en Francia mientras grababan Exile On Main Street, a Deep Purple durante los años setenta cuando Glover y Gillan, y posteriormente Coverdale y Hughes maliciaban contra Blackmore y éste contra ellos. A veces, un clima de tensión, agudiza el ingenio, la competitividad, y eso se puede traducir en composiciones épicas. Además, ambos sabían que en ese momento se necesitaban el uno al otro: Gabriel podría ser el icono y la mente, pero Phil era el cerebro, el que daba estabilidad. Cuando prescindes del cerebro, te podría lo mismo que a Guns n Roses cuando echaron a Stradlin: que se quedaron cojo parte de la gira de promoción de los Illusions mientras a Izzy le llovían alabanzas. ¿La moraleja? Que sepáis utilizar a la gente, chicos y chicas hasta que os convenga. En el egoísmo hallaréis la paz.
 Time Table es, en cambio, una especie de interludio: una especie de tregua que se le concede al oyente hasta que, como una mole, emerge Get ‘em out by friday con toda esa tragicomedia que tanto le gustaba y en la que Peter Gabriel parecía un personaje de obras de teatro de escritores como Terencio y Plauto. La instrumentación es perfecta: en los directos que sacaron quizás fuese más ampulosa; pero es imposible no contagiarse de las historias de travestis abducidos, misterios de la genética y de prostitutas de cuatro cabezas de las que habla Gabriel vestido de homosexual. ¿Decíais algo de un tal Freddie Mercury? No, amigos. Al igual que Ziggy no fue producto entero de Bowie sino fruto la simbiosis entre la cultura popular, el teatro kabuki y la estética de Peter, Freddie también se contagió de la exhuberancia escénica de una capacidad sobrenatural de dominio de las masas. Además, aquí suenan a rock n roll crudo y directo, dejan de lado la profunidad de sus anteriores composiciones para agradar e incitar al oyente a que se contagie. Banks luce sensacional, y lo de Rutherford y Hackett es algo impresionante. Se suele deonimar a Robert Fripp y a David Gilmour como los mejores guitarristas de progresivo, pero, para mí, Hackett, sin tener tanto nombre en comparación con los mencionados, tiene una habilidad para cambiar de estilo, hacer arpegios, escalas, parones, arrancadas, sonar grave, agudo sensacional; me parece, a grandes rasgos un guitarrista casi perfecto. Un complemento más que necesario para dos personalidades tan antagónicas como las de Gabriel y Collins en las que, poco a poco, se estaba gestando una especie de Guerra Fría. El momento más intenso de Foxtrot, sin duda. Can-utility and the coastliners no es que sea mal tema, por supuesto, pero es que podría ser, perfectamente, un epítome de las anteriores. No es así con Horizons en la que el combo vuelve a machacar de forma reiterativa e inmesicorde con un dédalo de sonidos superpuestos en la que cuentan una historia de índole medieval.. Una de las canciones más complejas de la historia de la música y no sólo por la excesiva duración, sino también por la magnificiencia instrumental: así es Supper´s Ready.



Decían en 1972 que no había nada más excesivo en el progresivo que Pink Floyd. Y si alguno vez su directo en Pompeya, es posible que piense lo mismo; pero los límites entre lo genial y lo absolutamente inalcanzable para los mortales llega a partir aquí. Collins -como siempre-, se sale, Gabriel hablando de zombis, muertos de ultratumba que bailan música de discoteca, referencias continuadas a pasajes del Apocalipsis. Dividida en siete partes, a cada dual más emocionante, la banda recapitula no sólo los tracks anteriores, sino todo lo que habían hecho anteriormente en sí: Gabriel disfrazado de margarita; Gabriel disfrazado como los personajes de El Tartufo de Moliere; Gabriel disfrazado de bailarina de cabaret con medias y un largo etcétera. Imaginaos a un tío vestido de cabaretera hablándoos de zombies y extraterretres, ¿quién hacía algo así por aquel entonces? Nadie. Admiro a Bowie como el que más, pero éste se le anticipó en concepto y en teatralidad. Con Foxtrot se ganaron el favor de los medios de comunicación; los ingleses rotulaban constantemente que Genesis serían the next big thing que posteriormente sería mal usado por los nortemaericanos para anunciar a pintores de puertas de garaje de brocha gorda y albañiles de la música chapuceros como Linkin Park; pero sí, en esa época, había pocos como ellos. El progresivo ha sido siempre un estilo especialmente serio, tanto los músicos de este género como los de Thrash Metal adquirieron una especie de solemnidad que no dudo que fuese una rúbrica perfecta para sus canciones, peo creo que se está perdiendo el concepto de los grupos divertidos; y eso es lo que siempre le reprocharé a ciertas bandas progresivas o de Metal. En época de crisis como la que estamos, de miseria moral, donde millones de familias tienen la espada de Damocles en sus cabezas y la clase política se dedica a atropellar a agentes de policía y a no disculparse por ello, como Esperanza Aguirre, conviene, de vez en cuando, sonreír, pensar que siempre hay un resquicio para que la felicidad se instale de nuevo en nuestros corazones. El disco The Lamb Lies Down On Broadway significaría el final de una época y una sintesis de lo que acabo de decir


 Sabemos todos lo qué paso: dos músicos enfrentados en estudio y que estaban llevando sus antagónicas ideas al plano personal, Collins se hizo con el control de la banda, empezó a asumir el control de las composiciones, desquició a Tony Banks y un genio como Mike Rutherford estaba, literalmente, castrado musicalmente, lo mismo sucede con Hackett, hasta que también se marchó de la banda. Luego llegaron los ochenta, época en la que se volvieron tremendamente famosos y millonarios, y lo vuelvo a repetir, hicieron mucho daño; antes, cuando era joven, quizá por los recuerdos, por las amistades o por el influjo de ese magnífico canal de televisión es Vh1, amaba esa época, disfrutaba continuamente con casi todo lo que se sacaba, fuese hard rock, rock, disco, pop, Heavy; pero nunca se me olvidará que todas las bandas que tuvieron no sólo talento musical, sino estilo, empezaron a meter sintetizadores y a simplificar esquemas y a hacer una música mucho más hortera; y cosas así, han propiciado que, entre otras cosas, mi animadversión a Queen en los ochenta, Genesis, Bryan Adams -disfrutaría con él en los noventa, Whitesnake -salvando, quizás  discazos como Slide It In, 1987 o Slip Of The Tongue- aumentase cada vez más. No así con Van Halen, que con la salida de Lee Roth y la incorporación de Sammy Hagar, los Van Hagar -como se les empezó a llamar en ese momento-, se volvieron más simples si cabe con un talento descomunal  aderezado con discos más simples, con menos mordiente y aun así, alucinantes; pero para mí la década de los ochenta va perdiendo peso paulatinamente. Y gente como Phil Collins ha tenido la culpa. Sus discos en los ochenta con el nombre de Genesis son más malos que mis cojones; y su aire beatífico me ponía francamente enfermo. Eso y que apareciera en directo cantando auténticas maravillas de la época Gabriel con las manos en los bolsillos de la chaqueta, como si viniese del fútbol o tuviese que ir a comprar al Mercadona hace que el humor se me altere. Para disfrutar al señor Collins, mejor escuchar sus discos en solitario, porque cuando pienso en lo que hizo en una banda inmortal, me hierve la sangre. Y mientras tanto, Peter Gabriel dando lecciones de magia con sus tres primeros Peter Gabriel -el I,II, III son maravillas-, para luego dejarnos flipados con esa maravilla que era So en los ochenta para mofarse indirectamente de sus ex-compañeros, que tenían  el síndrome del cuarentón que les da por tintarse el pelo y lucir el vello del pecho y demás. Yo te maldigo, Phil; te deshiciste de un músico infinitamente mejor que tú y luego convertiste a tu banda en algo más horroroso que los Modern Talking.






12 comentarios:

  1. Me ha encantado, Álex, ésta es menos seria; parecías un puñetero profesor en las anteriores entradas y aquí eres más divertido e irrespetuoso. Me gustan más los Genesis de Phil Collins, ¿qué le voy a hacer yo?

    Un beso, bobo.

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  2. Zappa Plays Zappa18 de mayo de 2014, 14:40

    Sensacional entrada, hombre; pero no se meta tanto con el bueno de Phil. Es buen tipo. Un saludo

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  3. Joder, colega. ¿Si te digo que me molan los Genesis de los ochenta me pegas? Porque iba a preparar mi defensa sobre Phil; pero tal y como has expuesto tú, cualquiera se atreve...

    Gran disco Foxtrot. Un saludo, y no sea tan vehemente, hombre.

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  4. Vaya manera de recuperar a este enorme banda (sobre todo en sus principios). Una autentica bitacora de conocimiento musical

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  5. Lo poco que he escuchado de ellos.....no me da para una respuesta categorica. Pero no me ha atrapado. El progresivo no es un genero que me atraiga...Asi que dificilmente podria empatizar con ellos.

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  6. Foxtrot, Selling England..., The Lamb... Nursery Cryme, son sencillamente insuperables. No se puede superar tal nivel de grandeza y perfección.

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  7. Tío, tienes que hacer una entrada del The Lamb, suena prometedor.

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  8. Te recomiendo una serie: "True Detective".
    Ya me dirás.

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  9. It´s Only Rock n Roll (But I Like It)20 de mayo de 2014, 23:39

    A mí me gusta más Trespass; pero hay que reconocer que en Foxtrot, Gabriel se sale. Aun así, los discos con Collins en los setenta de cantante son buenos.

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  10. Los aficionados a Genesis hemos llevado durante muchos años nuestros amor en silencio. Todo el mundo despotricaba contra el llamado rock progresivo o sinfónico poniendo a saco a unos y otros. Yo desde hace 35 años he pensado lo mismo que tú sobre Peter Gabriel en Genesis y como ese grupo se disolvió como un azucarillo con su salida tras esa genialidad absoluta llamada The Lamb Lies Down On Broadway. Cuando las modas iban por el postpunk, la Nueva Ola y demás ponía los temas de Genesis y me preguntaba porque me gustaban tanto cuando debía rechazarlos por inapropiados par aquellos 80. Pecados de juventud que la madurez te ayuda a resolver: Genesis, el Genesis de Peter Gabriel, siempre será una parte consustancial de mi patrimonio musical y sentimental.
    Saludos

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  11. Me gusta mas el England pero he de reconocer que el post me ha obligado a cojerme el disco para escucharlo de nuevo de arriba aabajo Grandidimo post

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  12. Ah se me olvidaba los discos de Genesis cobn Collins son malos con algún buen single y de Collins solo puede ser que te lleve la contraria pero el primero de el me parece un grandisimo lp tan bueno como cualquiera de Gabriel solo, lastima que no se repitiese

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